Muere Pepe Habichuela, maestro irrepetible de la guitarra flamenca
El artista granadino fallece en Madrid a los 82 años y deja una huella imborrable en la historia del flamenco contemporáneo
El flamenco despide a una de sus figuras más esenciales. Pepe Habichuela, uno de los grandes maestros de la guitarra y referencia indiscutible del arte jondo, ha fallecido este martes en Madrid a los 82 años, tras una enfermedad que lo había apartado de los escenarios desde el verano de 2024. Con su muerte se apaga una de las sonantas más profundas, personales y reconocibles del flamenco de las últimas décadas.
Nacido en el seno de una de las sagas más influyentes de la música española y miembro de una dinastía decisiva en la historia del flamenco, Pepe Habichuela fue mucho más que un guitarrista de excepción: fue un creador con voz propia, un artista que supo llevar la tradición a nuevos territorios sin perder nunca la raíz. Tío de Antonio Carmona y referente absoluto para generaciones de músicos, dedicó más de sesenta años a un arte que entendió como herencia, compromiso y forma de vida.
Su nombre ocupa un lugar central en la renovación de la guitarra flamenca del siglo XX, junto a figuras como Paco de Lucía o Manolo Sanlúcar. Desde una personalidad sonora única, Pepe Habichuela ayudó a ensanchar el lenguaje del toque, aportando sensibilidad, compás, hondura y una manera inconfundible de hacer hablar a la guitarra. Su legado no solo pertenece a la memoria del flamenco, sino también a su presente y a su porvenir.
La noticia de su fallecimiento ha provocado una inmediata oleada de reacciones en el mundo de la música, la cultura y la política. Artistas, instituciones y admiradores han querido rendir homenaje a un músico que deja una huella imborrable.
Uno de los primeros en expresar públicamente su dolor fue Alejandro Sanz, quien resumió el sentir de muchos con un mensaje cargado de emoción: “El flamenco está de luto… Se fue Pepe Habichuela. Que repiquen los bordones de toda Granada entera”.
También Miguel Poveda quiso despedirse del guitarrista con palabras de admiración y gratitud: “Grande Pepe, ¡gracias por tanto! Nos deja un grandísimo legado. ¡Gracias, maestro, por tanto!”.
Desde el ámbito institucional, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, subrayó la dimensión cultural de su figura al afirmar que “se apaga la guitarra de Pepe Habichuela, pero su música seguirá sonando allí donde el flamenco siga contando quiénes somos”, agradeciéndole además una vida entregada al arte y a la grandeza del patrimonio cultural español.
A ese homenaje se sumó también la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, quien recordó una de las últimas actuaciones del artista en la región. “Hoy llora el flamenco universal. Despedimos a Pepe Habichuela, dinastía ilustre de la guitarra flamenca. En 2024, en nuestra Suma, en los Teatros del Canal, nos regaló ‘Yesqueros’, un recuerdo de su infancia”, escribió, destacando además su duende y su vínculo con Madrid.
En la misma línea se pronunció la delegada de Cultura del Ayuntamiento de Madrid, Marta Rivera de la Cruz, quien señaló que “nadie hizo hablar la guitarra como Pepe Habichuela”, una frase que resume con precisión la dimensión artística de un músico cuya sensibilidad trascendió generaciones y fronteras.
Desde Andalucía, el presidente de la Junta, Juanma Moreno, quiso recordar que se marcha “un maestro”, un referente de la guitarra flamenca que deja una obra inmensa y una profunda influencia en artistas de distintas generaciones. También el Ayuntamiento de Granada, su ciudad natal, lamentó la pérdida de “un artista enorme y único” que llevó el nombre de Granada por todo el mundo a través de su guitarra.
A lo largo de su extensa trayectoria, Pepe Habichuela compartió música con nombres fundamentales como Camarón de la Isla, Enrique Morente o Juanito Valderrama, entre muchos otros. Su toque acompañó, emocionó y abrió caminos. Siempre desde la verdad del flamenco, construyó una obra que hoy forma parte del patrimonio sentimental y artístico de España.
Con su muerte, el flamenco pierde a uno de sus sabios, a un hombre que convirtió la guitarra en un lenguaje propio. Pero su música no desaparece: queda en sus grabaciones, en su magisterio, en su familia artística y en todos aquellos que seguirán encontrando en su toque una lección de belleza, verdad y compás.
Hoy la guitarra de Pepe Habichuela calla para siempre. Pero su eco seguirá sonando allí donde haya