Rerre de Los Palacios: una voz entre la marisma y la saeta
Eduardo Arahal Gómez, “Rerre de Los Palacios”, nació en Los Palacios, Sevilla, el 8 de agosto de 1920 y falleció en Dos Hermanas el 24 de mayo de 2003. Su trayectoria pertenece a una generación de cantaores que recorrió España cuando los espectáculos flamencos reunían en un mismo cartel a algunas de las grandes figuras de la época.
El cante nacido en el campo
Su infancia estuvo marcada por una familia humilde y estrechamente vinculada a las labores agrícolas. Siendo todavía niño tuvo que trabajar cuidando las cabras de la familia y fue precisamente en aquellos campos de la marisma donde comenzó a cantar.
No era un ambiente completamente ajeno al flamenco. Su abuelo materno, Antonio Gómez Cabezas, había sido cantaor aficionado, aunque nunca llegó a profesionalizarse. El joven Eduardo fue desarrollando así una afición que terminaría convirtiéndose en oficio.
Tras los difíciles años de juventud, su carrera tomó impulso hasta alcanzar sus mejores momentos durante las décadas de 1950 y 1960. Sus grabaciones sonaron con frecuencia en las emisoras y participó en giras por España junto a artistas como Juanito Valderrama, La Niña de la Puebla o Pepe Marchena.
Mucho más que fandangos
Rerre fue un cantaor de repertorio amplio. Interpretó fandangos, soleares, seguiriyas, tarantas, granainas y malagueñas, entre otros estilos, y algunas de sus grabaciones contaron con guitarristas de la categoría de Niño Ricardo.
Pero hubo un cante que marcó especialmente su nombre: la saeta.
Antonio Burgos lo recordó como uno de los saeteros más populares de la Semana Santa sevillana de los años cincuenta y sesenta, reclamado para cantar ante numerosos pasos y convertido en verdadero atractivo durante entradas y momentos destacados de las cofradías.
Su presencia quedó además registrada en el disco Semana Santa en Sevilla, editado en 1965, donde sus saetas acompañaban la voz de Antonio Rodríguez-Buzón junto a la cantaora María Ángeles Iruela y distintas formaciones musicales sevillanas.
El recuerdo de un cantaor popular
Rerre de Los Palacios mantuvo siempre el nombre de su localidad unido al suyo. Su pueblo le concedió en 2000 el Escudo de Oro de la Villa y, años después de su muerte, volvió a rendirle homenaje para preservar su memoria entre las nuevas generaciones.
Su figura pertenece a ese flamenco anterior a la actual industria musical: el de las compañías itinerantes, las emisoras de radio, los discos de microsurco y las saetas cantadas desde un balcón cuando la cofradía doblaba una esquina.
Rerre fue hombre de campo antes que artista, pero terminó llevando el nombre de Los Palacios por los escenarios de España. Y entre todos sus cantes, quedó especialmente una voz suspendida sobre la Semana Santa sevillana: la voz del saetero que hacía guardar silencio cuando comenzaba a cantar.
